La Iglesia de San Felipe en el Barrio 6 de Santiago Mexquititlán, en el municipio de Amealco de Bonfil, Querétaro, es un centro espiritual y cultural fundamental para la comunidad otomí que habita en esta región.
Aunque no se dispone de información detallada sobre su fundación, se sabe que el Barrio 6 fue establecido entre 1954 y 1955, cuando los habitantes adquirieron tierras que anteriormente eran utilizadas por terratenientes para el cultivo de trigo.
La iglesia desempeña un papel central en la vida comunitaria, siendo el lugar donde se organizan las festividades religiosas, como la Fiesta de San Felipe de Jesús el 5 de febrero, y otras celebraciones tradicionales. Además, es un espacio donde se entrelazan las relaciones comunitarias que constituyen la identidad del pueblo.
Culturas Y Tradiciones.
San Felipe Barrio 6 destaca por su conexión con el Río Lerma, que fluye serenamente a través de sus tierras, nutriendo los campos y ofreciendo una belleza incomparable. Sus aguas son un símbolo de vida y abundancia que conecta a la comunidad con la naturaleza. Además, el barrio cuenta con una red de canales que sustentan la agricultura y la vida cotidiana.
La fundación de Santiago Mexquititlán se atribuye a dignatarios españoles del virreinato, Juan de Láez y Luis de Velasco, en 1520, con el propósito de facilitar el comercio de productos agrícolas y reorganizar la recaudación de impuestos. Sin embargo, documentos sugieren que los otomíes fueron reubicados en 1540, recibiendo una merced de tierras. El Barrio 1° se formó alrededor del templo principal con los primeros moradores, mientras que el Barrio 2° se estableció en 1578 con habitantes de caseríos dispersos, encargados de la organización religiosa-ritual del templo.
Artesanías Y Cultura Local
La comunidad es reconocida por su producción de muñecas artesanales, especialmente en las comunidades de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso Tultepec. Estas muñecas, conocidas como Döntxu (muñeca) y Lele (bebé), son elaboradas con técnicas tradicionales que incluyen el bordado y el uso de tejidos autóctonos. Las muñecas son un símbolo de la identidad cultural otomí y se producen en talleres familiares que han transmitido sus conocimientos de generación en generación.