La barbacoa es uno de los platillos más emblemáticos de la región. Se prepara en horno de tierra, cubierta con pencas de maguey que le dan un sabor único. Es típica de las celebraciones importantes.
Hechos con masa de maíz criollo y rellenos de frijol negro o hierbas silvestres, estos tamales son parte del alimento cotidiano y reflejan la conexión con la tierra y los ciclos agrícolas.
El atole de maíz, endulzado con piloncillo o canela, y el pulque, bebida fermentada del maguey, son elementos esenciales de la cultura culinaria otomí. Ambos se consumen en rituales y festividades.